Descubre desde el cielo hasta el último rincón de la ciudad de Barcelona. Donde contemplar las fronteras naturales, desde el mar hasta la montaña de Montserrat.
El vuelo aunque breve es una experiencia intensa. El helicóptero toma altura de forma suave y una de sus maniobras más particulares es pararse en pleno vuelo. Por un momento, todo queda suspendido en el cielo. Es la hora perfecta para disparar la cámara y obtener las mejores fotografías del día.
Ya de regreso y con los pies en tierra, seguro que al volver a mirar la ciudad se verá con ojos diferentes.
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