Perteneció hace 700 años a Pere Margarit, un capitán que sirvió a las órdenes de Cristóbal Colón. En la actualidad su propietario, el holandés Albert Diks, ha transformado este magnífico castillo en un hotel de cuatro estrellas. El estilo tan personal que se respira se ha conseguido con la creatividad y experiencia internacional de su dueño.
El lugar ideal para disfrutar de las buenas cosas que ofrece la vida. Un hotel restaurante con estilo pero informal, con cocina casera, pero exquisita. Rodeado de un típico olivar, un estanque, una cascada, una terraza donde se sirven cócteles y una piscina de ensueño.
Las habitaciones están decoradas según un diseño propio y con peculiares objetos importados de China, India y Marruecos. Todas con espléndidas vistas del Baix Empordá.
El castillo es una edificación del siglo XIV y estilo gótico, que conserva restos de su antigua tradición románica. El documento más antiguo conocido data del 18 de marzo de 1301.
|